miércoles, 16 de diciembre de 2015

Cinco propósitos navideños






No voy a hacer un balance muy exhaustivo de los propósitos de año nuevo que realicé a principios del 2015 porque me vengo abajo. Destaco solamente los dos logros de los que me siento más orgullosa: por fin he dado carpetazo al doctorado y no le he comprado ni una mísera camiseta al malaje de Amancio Ortega. Ante mi éxito desigual, he decidido tomarme libre el año 2016: abrazaré la anarquía espiritual y dejaré que la sorpresa rija mi vida.

Sin embargo, con el ritmo que me traigo últimamente, que entre las prácticas, las clases y demás rollos no paro en casa ni cinco minutos, y con lo mal que estoy llevando pasar tan poco tiempo con Mopito, tengo muchas ganas de tener algunos días de fiesta y de aprovecharlos para mil y un planes distintos. Pero como no me va a dar tiempo a todo, he decidido hacer una lista con mis imprescindibles para estas Navidades.

  • Preparar galletas de jengibre. Hace seis o siete años compré unos moldes navideños para galletas que están muertos de risa en la despensa y un bote de jengibre que tuve que tirar sin abrir porque caducó. De este año no pasa. 
  • Ir al cine con Pedro a ver una película de adultos. Para las mentes sucias, aclaro que con esto no quiero decir una película cochinorra, sino una en la que los protagonistas no sean dinosaurios parlanchines o similares. 
  • Comer con mi madre, un plan que hacíamos antes de vez en cuando y que tenemos muy abandonado.