viernes, 22 de mayo de 2015

10 Consejos para afrontar el Jet-Lag con bebés





Ya sabéis que no soy muy dada a hacer entradas útiles para la comunidad. No es mi estilo, qué le vamos a hacer. Si queréis entradas bonitas y prácticas para el bien general deberías pasaros por el blog de Madre y Autónoma, por ejemplo, que tiene una sección de psicología cargadita, cargadita. No obstante, y sin que sirva de precedente, hoy me he marcado un título SEO como la copa de un pino que voy a aprovechar para compartir con vosotros mi legado de sabiduría. Qué no se diga.

El trastorno del sueño por alteración del ritmo circadiano, mejor conocido como el síndrome de Jet-Lag, es una cosa preciosa que nos pasa a las personas cuando cambiamos rápidamente de franja horaria como consecuencia de un viaje en avión. Aunque sus efectos son de sobra conocidos, no está de más recordar algunos de los más entrañables: desorden en el sueño, trastornos en el apetito, fatiga, irritabilidad, apatía, etc. 

Personalmente he tenido la inmensa fortuna de vivir este proceso cuatro veces, dos de ida y dos de vuelta, con mi bebé de menos de un año y medio. No sé si se me puede considerar o no una experta en lidiar con sus consecuencias, pero a estas alturas de la película al menos he ido teniendo claras algunas nociones básicas de cómo tratar este asunto cuando hay polluelos implicados. 

Pero antes de adentrarnos paso a paso en la maravillosa aventura de cómo atajar al Jet-Lag, vayan algunas consideraciones previas. En primer lugar olvidaros de esa idea que anda rondando por Google de que los niños se adaptan mucho mejor que los adultos. Si ya estabais dando palmadas con las orejas, siento ser yo la que os tire encima un jarro de agua fría, pero en mi experiencia esto ha resultado ser rotundamente falso. Los adultos podemos racionalizar la situación y además controlamos mejor los mecanismos que ayudan a nuestro cuerpo a relajarse. Si pese a todo no conseguimos conciliar el sueño y un día dormimos cuatro o cinco horas en lugar de siete, podemos tomarnos un par de cafés extra y aguantar el tirón. Los bebés no pueden hacer nada de esto. Pero la buena noticia es que normalmente suelen recuperar algunas horas de golpe, durante el viaje. Eso son dos o, con suerte, tres horas menos de las que preocuparse.

Algunos consejos generales que sirven también para los adultos y que podéis encontrar fácilmente por internet son estar bien hidratados, empezar a adecuarse unos días antes de la partida (a mí éste nunca me ha funcionado) o cambiar el reloj en el momento de entrar al avión para ajustarlo con el horario de destino.

Sin más dilación, aquí os dejo unas ideíllas que espero puedan seros útiles:

1. Paciencia. Esto lo mismo sirve para afrontar el Jet-Lag que para comer un kilo de gambas sin pelar, pero nunca está de más recordarlo, sobre todo cuando hay niños de por medio.

2. Mantener el horario de origen. Si la estancia es relativamente corta (pongamos una semana), lo mejor es que, en la medida de lo posible, mantengáis el horario de origen. Repito: en la medida de lo posible. Que el Empire State no abre hasta las 8 de la mañana, almas de cántaro.

3. Adaptarse al ritmo del bebé. Esto es importante para mantener vuestra salud psicológica en condiciones mínimamente aceptables. Así que si normalmente vuestros pichones se duermen a las 22:00, por poner un ejemplo, y vosotros soléis acostaros a las 24:00, habiendo disfrutado de dos horitas propias para retozar alegremente por el salón y hacer algunas de esas guarreridas que nos propone en su blog La Psicomami, intentad mantener también este ratito para vosotros, aunque vuestros retoños no hayan cerrado un ojo hasta la 1 de la noche. No hace falta que os vayáis a las 3 de la mañana a la cama, pero al menos daros una horita u horita y media de margen. 

4. Respetar sus necesidades de sueño. Los niños necesitan dormir y estar descansados. De lo contrario, se metamorfosean en Critters, como todos bien sabéis. Así que respetad esa necesidad. Ellos no han elegido viajar, así que no se lo hagáis más difícil intentando forzar la máquina para que se amolden antes al nuevo horario. Además con ellos estas estrategias son completamente contraproducentes

5. Intervenir en los horarios de a poquito. Es decir, si tras la vuelta veis que vuestros hijos se están acostando a la 1 y tenéis intención de que se acuesten a las 9, no podéis pretender que recuperen dos horas de golpe al día y en tres días tenerlo solucionado. Marcad un objetivo más realista, como recuperar 20 o 30 minutos diarios. Por ejemplo: despertarlos 20 minutos antes por la mañana e intentad que se acuesten 30 minutos antes por la noche.

6. No confiarse. Sobre todo en los desplazamientos Oeste-Este, puede ocurrir que, por el cansancio del viaje, el primer día os de algo así como un “falso positivo” y a las 11:30 ya estén dormidos. Os frotaréis las manos y pensaréis que el Jet-Lag es un invento de las farmacéuticas. Pero ¡ojo! Lo más probable es que al día siguiente no quieran dormirse hasta varias horas más tarde. Es normal. No debéis forzarles, ni desquiciaros pensando que habéis ido para atrás. La hora del segundo día seguramente será mucho más “real” (más en consonancia con su ritmo interno) que la del primer día.

7. Luz, luz y más luz. Programar actividades en la calle es lo ideal para interiorizar de forma más sencilla los nuevos usos horarios.

8. Abrazar el caos. El Jet-Lag también puede manifestarse con cambios en el apetito. En mi opinión, éstos son más fáciles de llevar y no hay que hacer absolutamente nada más que aceptar que durante algunos días vuestros hijos no van a querer comer nada hasta el té de las cinco. Eso sí, a partir de esa hora tendréis que vigilar que no lancen un ataque caníbal contra vuestras pantorrillas. 

9. Mantener el dramatismo a raya. Es perfectamente normal que en algún punto del proceso queráis cortaros las venas. Una semana encadenando pensamientos suicidas uno detrás de otro no os la quita nadie. Pero toda vez superada esta primera semana hay esperanza. Eso sí, para regularse completamente quizás necesitemos un poquito más de tiempo: diez, quince días o quizás un mes.

10. Mirar siempre el lado positivo. Qué sí, qué sí, creedme, incluso en esto hay al menos una cosa positiva: si algo tiene de bueno el Jet-Lag en los bebés es que es tan desesperante que se te olvida completamente el tuyo propio. ¡Acabaréis superándolo sin apenas daros cuenta!

23 comentarios:

  1. ¡Ay! ¡Qué ilusión que me nombres! Los consejos no pueden ser más acertados. En concreto el número 8 creo que vale desde el minuto 1 en que tienes un bebé en brazos :)

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    1. El número 8 es imprescindible para sobrellevar la maternidad, aunque tengo que decir que a mí no me ha costado nada porque lo llevaba incorporado de serie. Un besito!

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  2. ¡Absoluta fan! Tomo nota de todos estos consejos por si nos hiciera falta aunque, dada nuestra paupérrima economía doméstica, dudo que por el momento podamos cruzar el charco. Me ha encantado lo de "Una semana encadenando pensamientos suicidas uno detrás de otro no os la quita nadie" porque lo vivo cada semana sin Jet Lag :-D Pero mi favorito, sin duda alguna, es el punto 10.

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    1. Ya sabes que estoy a tu disposición para hacernos el Harakiri. A ver si prontito mejora esa economía y os podéis permitir un buen viajecito. Besos guapa!

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  3. ¡Fantásticos consejos! Lo del jet-lag es muy mierder, no me quiero imaginar con un miniser. Aficiónate a aleccionarnos de vez en cuando.
    Besis.

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    1. Pues con un miniser es peor... A ver, a ver, me cuesta ordenar mis pensamientos en sabios consejos. Besotes!

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  4. Gracias por los consejos. La verdad es que yo nunca he sufrido jet lag en mis tres viajes de ia y vuelta con cambio de horario, y Peque, en el que hizo, tampoco, pero quizás puede ser porque es un niño poco dormilón, así que noto poco la diferencia, jejejeje. De todas formas, no lo diré muy alto, que igual se me gafa la cosa.

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    1. En serio?? Pues menuda suerte la tuya! Personalmente, el Jet-Lag lo he sufrido siempre, pero en pocas ocasiones me ha resultado realmente incómodo. Al contrario, me gusta la sensación de despertarme pronto y aprovechar el día, y al revés también me gusta trasnochar y aprovechar la noche. ¡Siempre que dure sólo unos días, no hay problema! Pero con Mopito sí que lo he vivido con horror, la verdad. Besotes!

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  5. Muchas gracias por los consejos, guapa!

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  6. Oooooish, gracias por la mención! :) Me parecen súper acertados, así que, por si se diera el caso, me los anoto.
    El 7 es muuu verdad, jejeje: el la facultad tuve un profe muuuu cansino con el tema del jet lag, y nos explicó que, de hecho, hay terapias con luz para ello (lo de "terapia con luz" suena a "Fiu Fiu, Raticulí", pero es serio, jajaja). La luz hace que nuestro organismo se regule, así que nada mejor que que nos de el solano para ir adaptándonos.
    Un besote, guapa!

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    1. Jaja, pues sí, de hecho esta vez que hemos vuelto en horario y tiempo de verano la cosa ha fluido muchísimo mejor que otras veces. Besotes!

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  7. Por casualidad he llegado a este post, y me ha caído justo a tiempo. A primeros de junio cruzo el charco sola con mi bebé de 7 meses (sola de ida ya de vuelta regreso con el papá) y estoy buscando información sobre el jet lag y consejos para viajar con bebés en avión, tomo nota de tus consejos para el jetlag... Seguiré cotilleando tu blog que es la primera vez que te leo ^_^

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    1. Pues cuánto me alegro de que esto le vaya a ser útil a alguien! Te mando todos mis ánimos, y te añado otra cosita: si el vuelo es nocturno siempre es mucho mejor tanto para el jet-lag como para el vuelo. Ya verás que todo va a ir bien! Besotes!

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  8. ¡Muy buenos consejos! Yo solo de ver el careto que traían algunos amigos Argentinos cada vez que cruzaban el charco se me quitaron las ganas, pero quedan apuntados todos los consejillos para el día que nos aventuremos a vivir en nuestras propias carnes y en las de Vikingo un jet lag. Besotes!

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    1. Hombre a mí la verdad es que para un viaje corto también me daría mucha pereza... Pero bueno, al final es como todo, también me daba pereza y vértigo al principio salir de casa con un bebé y en algún momento tienes que afrontarlo, porque si no te pierdes todo lo bonito de la vida, no? Un besote reina!

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  9. Oye, qué apañada eres, gracias! Yo de momento no he tenido la suerte o la no suerte de tener que lidiar con el jet lag, pero ya sabes que me viene uno con 6 horas de cambio horario así que le contaré lo que dices jeje Besazos!

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    1. Jaja, pues ya sabes, actividades en la calle... Sácalo mucho al parque!

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  10. jajajaja me troncho con el último a modo de conclusión/colofón/consuelo
    bueno, a ver si descansáis de jet-lags una temporadita
    un beso

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    1. Sí que nos hace falta maja... De momento mis viajes más emocionantes los tengo programados a la oficina del Sepe, pero no creo que sufra Jet-Lag XD Besotes!

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  11. Me suena eso de las ideas suicidas. Y sin jet-lag :-D Algún día tendremos que ponernos a prueba en un viaje intercontinental :-)

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    1. Las ideas suicidas son un must de la maternidad-paternidad. Si no las tienes no se puede decir que hayas vivido "the real experience".

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  12. Hola! Vamos regresando de México, 24 horas de viaje entre aviones y esperas hasta Valencia uffff ideas suicidas, planear una fuga, cortarme las venas con pañuelos ya es poco Jajajaja son ahora las 4 de la mañana y mi BB no quiere dormir!! Toneladas de paciencia y como dijiste si hay que tomar lo positivo es que nadie nos quita lo bailado Jajajaja abrazaré pues el caos.

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