lunes, 2 de marzo de 2015

Mexico desde mi ventana





Aseguran los cronistas que cuando Moctezuma se encontró con Hernán Cortés pensó hallarse ante el dios Quetzalcóatl. Esta historia nos ha fascinado siempre a los europeos y nos la hemos creído a pies juntillas. Claro que nunca nos ha hecho falta demasiado rollo para autoconvencernos de que somos dioses. ¡Ah, pero el espejismo no debió durarle mucho al bueno de Moctezuma! Sólo eso explicaría la mala leche que se trajo el emperador mexica al lanzar una maldición contra los españoles y otros extranjeros que se atrevieran a adentrarse en el continente. Desde entonces, la Venganza de Moctezuma ha hecho mella en los estómagos de muchos viajeros. Por supuesto nosotros, que cuando visitamos un país siempre procuramos hacer la experiencia completa, no podíamos dejar de probar en nuestras carnes los efectos de tan terrible maldición azteca. No entraré en detalles. Basta con decir que, entre unas cosas y otras, apenas he podido salir de la cama en una semana (salvo para visitar el cuarto de baño). Y allí tumbada, viendo como el pobre Mopito se retorcía de dolor acostado a mi lado, sin poder siquiera pensar en poner un pie fuera del cuarto, sin ver las aceras, ni oler las calles, sólo me quedaba perderme en los sonidos que entraban por la ventana


Quetzalcóatl y Hernán Cortés. No sé a vosotros, pero a mí estos dos no se me parecen en nada.

No se imaginan lo tremendamente bulliciosa que es esta ciudad. A primera hora de la mañana alguien camina a lo largo de la calle agitando un cencerro. No me pregunten cuál es el motivo. Sólo sé que tan rápido como llega se va. Aún no son las 7:30. Algo más tarde, hacia las 9:00, comienzan a oírse desde bien lejos los gritos profundos, melódicos y persistentes de un hombre. No he conseguido averiguar qué es lo que trata de vender, pero pueden estar seguros de que algo vende. Porque aquí casi todo el mundo vende algo. Excepto quizás aquellos otros que pasan por primera vez como a las 10:00 de la mañana en una furgoneta con un altavoz del que sale una voz femenina muy molesta y espantosamente aguda que dice comprar colchones, tambores, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas o algo de fierro viejo que vendan. Por supuesto, todo momento es bueno para la sirena de la policía, para una moto o para un camión. O sencillamente para escuchar a toda potencia las rancheras despedidas a trompicones desde un coche cualquiera. Pero la joya de la corona entre todos los sonidos mexicanos que entran por mi ventana sin duda procede de ese humilde vendedor de tamales que empuja calle arriba una bicicleta con un remolque bien cargado. La melodía de los tamales se me incrusta en la cabeza sin piedad alguna: Acérquese y pida sus ricos tamales oaxaqueños. Hay tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Pida sus ricos tamales oaxaqueños. Lo curioso es que esta grabación la tienen todos los vendedores de tamales de la ciudad. Así que no hay día en que los habitantes del DF no la escuchen al menos un par de veces. La misma música sonando arriba y abajo una y otra vez. A mí todavía me gusta su cadencia, pero ningún cronista podrá negar que para muchos se ha convertido ya en una auténtica maldición.

Tamales


28 comentarios:

  1. Vaya…espero que te mejores. Cuando mis padres fueron a México tampoco se libraron

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    1. Ya estamos repuestos, pero ha sido un rollo!

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  2. Espero que ya estéis mejor, familia. Y que os podáis comer esos ricos tamales :-)

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    1. Ya estamos buenos. Los tamales aún no los hemos probado, estamos ocupados con el mole y las tortas, pero todo se andará ;)

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  3. Me alegro que ya estéis mejor (espero que sea así si por lo menos has podido publicar). Los ruidos parrecen un caos, pero las vistas con tanto verde son preciosas desde luego. Qué verde más vivo!! Un beso!

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    1. Sí, ya estamos recuperados. Los ruidos son interesantes, menos cuando tratas de dormir a un bebé. Y el verde me da mucha paz y alegría.

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  4. Bueno guapa, espero que ya estéis mejor y que esto os sirva para inmunizaros y poder seguir disfrutando de las comidas de México.
    Imagino que lo peor habrá sido ver a Mopito pasándolo tan mal.
    Besazos.

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    1. Ya estamos repuestos. En realidad no creo que haya sido por la comida, me temo más bien que ha sido un rotavirus del mal de esos. El pobre Mopito la verdad es que lo pasó fatal, nunca le había visto así.

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  5. Espero que ya hayas podido salir de casa y que estéis todos recuperados :) Parece que los ruidos en exceso son rasgos de las ciudades en este lado del mundo. Pero me alegra que tu vista sea más verde...que yo tengo buena vista desde mi ventana, pero la empaña el smog! Besos!

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    1. Ya estamos bien. Pues sí, los ruidos son tremendos y al de los tamales le he oído pasar a las 12:20 de la noche!! Pero el verde me da la vida...

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  6. ¿Aún seguís? Espero que os recuperéis del todo lo antes posible. Un besote tan sonoro como todos esos ruidos mexicanos que tienes por ahí.

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    1. Ya estamos curados. Un besote para ti también reina

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  7. Esos virus malditos os habrán dejado hechos polvo. Ánimo con la recuperación que seguro que dura unos días.
    Un beso

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    1. Nos han dejado jodíos, pero ya estamos bien. De todo se sale ;)

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  8. Espero que os mejoréis pronto, que estrés de ciudad no?? cuanto ruido jajaja aunque tiene que ser como se ve en las pelis, y la vista de la ventana es muy bonita... un beso y cuidaros.

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    1. Muy estresante y ruidosa, pero también muy divertida! Un besazo y gracias por pasarte!

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  9. Malditos virus. Espero que ya estéis recuperados del todo. Con semejante ruido mis vecinos de abajo ya se hubieran suicidado. Maravilloso post, como siempre. Besos para los tres.

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    1. Jajaja, te advierto que tratar de dormir a un bebé con tanto barullo da ganas de cortarse las venas. Un besote!

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  10. De la venganza de Moctezuma por lo visto no se libra ni el Tato! Mimaromo que pasó una temporada por esas tierras también la vivió en carnes propias (y me comenta que es muy divertida, jojojo). ¡Me alegro de que ya estéis mejor! ¡Un besote!

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    1. Qué movida, verdad?? Se hace difícil así no creer en males de ojo y brujería... Besotes!

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  11. Va de ida y vuelta, al llegar a vivir a BCN fui enganchando virus durante 6 meses... recuerda que la conquista de América se logró a base de resfriados! x)

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    1. Desde luego, la venganza de Moctezuma no es nada en comparación con la cantidad de enfermedades que llevaron los españoles allende los mares, eso está claro. Un besote!

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  12. ¿Recuperados? Vaya con la maldición, uf, ha tenido que ser duro verte así con Mopito. No he probado nunca los tamales pero me han entrado unas ganas locas de hacerlo, mmmm...

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    1. Yo tampoco los he probado todavía, ya te contaré ;-)

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  13. Esto de los virus traspasa fronteras, a nosotros nos han tenido recluidos en casa durante 2 semanas. El WC estaba encantado de recibir tantas visitas...finalmente hemos sobrevivido. Espero que estéis mucho mejor, un abrazo!

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    1. Pues estábamos bien pero ahora el pichón a vuelto a caer (esta vez sólo un resfriado, que por lo menos...). Joe, del pan debajo del brazo ni rastro, pero los virus, me cagüen la mar, de esos ha traído un buen puñado...

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  14. Con semejante jaleo Asier sería incapaz de dormir, ¿cómo lo hacéis con el peque? Espero que ya estéis recuperados y que le den a la maldición jeje Besos!

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    1. Pues muy malamante la verdad... De hecho, creo que esta es una de las razones de que sus siestas se hayan trastocado tanto. Nuestra silenciosa habitación de Madrid sí que la echo mucho de menos!

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