martes, 25 de noviembre de 2014

El blizzard




Una tarde de hace algo menos de dos años estábamos Pedro y yo a punto de salir de la biblioteca de la universidad neoyorkina en la que estábamos realizando una estancia de investigación cuando nos llegó un mensaje al móvil alertándonos de una terrible tormenta de viento y nieve que se avecinaba. El mensaje nos invitaba a ser precavidos y a no salir de casa mientras durase la tempestad.

Un poco asustados, nos apresuramos a coger el metro que nos iba a llevar de vuelta a nuestro hogar en Brooklyn. Para entonces todo el mundo hablaba ya del blizzard. Pero aquella noche no pasó nada. Al día siguiente, revisamos las alertas meteorológicas y nos enteramos de que la llegada de la tormenta se retrasaba hasta esa tarde. Nada mejor que hacer tiempo delante de un buen plato de sushi. Así que nos calzamos nuestras botas de nieve y nos dirigimos al japonés del barrio. El camino hasta allí fue ya algo pesado, aunque el viento era aún tolerable. Tomamos asiento en el restaurante y mientras esperábamos nos fuimos percatando de que las aceras se vaciaban progresivamente y que el ambiente se volvía gris. Quizás salir a la calle no había sido tan buena idea. Ante ese panorama, devoramos nuestros rollitos de pescado crudo a toda velocidad y emprendimos el camino de vuelta. El blizzard había comenzado. Justo en ese momento las botas de Pedro se rompieron. Eran unas botas baratas, calientes e impermeables que había comprado en Park Slope poco después de llegar a la ciudad. Le habían durado toda la estancia, pero decidieron romperse diez días antes de nuestro regreso, justo en medio del famoso blizzard. Llegamos a casa y entramos por la puerta con esa felicidad que te embarga sólo cuando atraviesas el umbral escapando de las inclemencias del tiempo. El resto de la tarde la pasamo viendo Freaks and Geeks y observando como la nieve iba progresivamente invadiéndolo todo.

Cuando nos levantamos por la mañana la nieve había formado una capa de más de un metro de espesor. Había salido el sol, los coches no circulaban y sólo se oían las risas de los niños. Nos preparamos para salir de casa. Pedro se enfundó unas bolsas de plástico dentro de sus botas rotas con la esperanza de que le ayudaran a impermeabilizar el pie. Todo fue en vano, pero aún así estuvimos paseando por Central Park nevado, y yo hice un muñeco de nieve, y luego bajamos caminando por la Novena y nos comimos una hamburguesa gigante y deliciosa en el Five Napkin Burguer, en el corazón de Hell’s Kitchen. A esas alturas el pie de Pedro ya estaba arrugadito, aunque yo había sido lo suficientemente previsora como para llevar una muda de calcetines que le permitieron afrontar otro ratito de paseo por las calles de Manhattan.

Tengo varias fotos de ese día tan feliz y cuando las miro ahora no puedo dejar de pensar que, aunque aún tardaría algunos días en saberlo, yo ya estaba embarazada. De alguna forma, esas son las primeras fotos de esta otra aventura que empezamos con los pies mojados. Por más que digan, después de la tormenta no siempre llega la calma.

24 comentarios:

  1. Que grande! Mirar para atras y ver fotos de cuando estabas embarazada pero no lo sabias...yo tengo unas asi de un dia que fuimos a hacer fotos haciendo el loco en un parque! :) ny nevado debe ser precioso!! Besos

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    1. Sí, resulta muy raro :) NY es una ciudad increíble de cualquier forma, pero con la nieve es más bucólica. Besotes!

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  2. Pobre Pedro, no sé si él tiene el mismo recuerdo feliz de ese día, que con los pies mojados todo se vive de otra manera :)

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    1. Jajaja, eso es verdad, y doy fe de que en el momento lo pasó un poco mal y de hecho llegó un punto que dijo "áamonos a casa"... Pero también te digo que el recuerdo que tiene de la tormenta es muy bonito. Besotes!

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  3. ¡Ohhhhhh! A veces hasta los dichos populares fallan... :-P Qué chulada haber podido disfrutar de ese momento allí. ¡Momentazo!

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    1. La verdad es que fue guay y lo recordamos con mucho cariño. Los dichos populares fallan constantemente, jejeje Besotes!

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  4. Pero qué entrada más bonita!! De lo mejor que he leído esta semana, me ha encantado, de verdad.
    Besotes!

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    1. Gracias!! Me alegro mucho de que te haya gustado, así da gusto!
      Un besote!

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  5. Me ha encantado la historia. Tengo que conocer NY, y si es con nieve, todavía mejor.

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    1. Sí!! Tienes que ir, es una ciudad increíble! Con nieve se vuelve preciosa, pero también difícil. Además el frío de allí no tiene nada que ver con el nuestro, es horrible! Pero NY es la bomba!

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  6. Qué bonito y qué historia tan bien contada :-) Al principio me le he imaginado como la peli de la tormenta de nieve sobre NY, pero el día siguiente me ha encantado. Precioso

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    1. Gracias! La verdad es que es un momento que recuerdo con tanto cariño y en un escenario tan excepcional que es fácil que la historia resulte jugosa. Un besazo!

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  7. Ay que voy con retraso! Jo...qué bonito lo cuentas. Qué emoción llegar al final y volver a mirar la foto pensando que ya estabas embarazada. Me ha encantado. Y me has dado mucha envidia con la historia... quién pudiera pasear por Central Park aunque fuera con los pies mojados. Un beso enorme, como siempre, un gustazo leerte amiga

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    1. Ay, sí, por Central Park hay que pasear sea como sea... Tienes que convencer a tu maridín para que vuestro próximo destino sea NY!

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    1. Gracias, la verdad es que la recuerdo con mucho cariño! Gracias por pasarte y un besazo!

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    1. Gracias bonita! De Nueva York tengo unas cuantas en la chistera, a ver si las voy sacando...

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  10. Pero qué bonito que escribes!! Que siempre te lo digo, pero es que es la puritita verdad. Lo que vale, mi niña!! A Manolo se le van a caer las lágrimas con tu tesis, ya verás. Muaca, reina mora!
    Rosana

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    1. Jajaja, en la tesis no me permito estas licencias poéticas y el Manolo me tiene un poco abandonada, así que no sé yo... Pero bueno, al menos lo lucharemos. Gracias guapa, besucos!

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  11. ¡Uauu! Que historia más guapa! Me ha encantado!
    Los primeros días de embarazo sin saberlo en el recuerdo siempre son especiales pero con blizzard incluido ya no te cuento :)

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    1. Jeje, gracias!! Sí, una cuando se ve en esas fotos se queda en plan "aja, no tenías ni idea de la que se te venía encima!!".
      Besotes!

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  12. No me importaría vivir una de esas tormentas de nieve en NY, y más si la calma pinta tan bien como la vuestra. Lo bonito de mirar atrás es encontrarte con esos grandes recuerdos. Un abrazo!

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    1. Sí, las tormentas de nieve neoyorkinas mejor mirarlas desde la ventana de casa con un chocolate con marshmallow y darse a la diversión al día siguiente... Pero bien equipado con unos buenos guantes y unas buenas botas!!
      Besotes!

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