martes, 14 de octubre de 2014

Se vende




Mopito está enfadado. Lleva así ya un par de semanas. ¿Serán las muelas? ¿Le dolerá la garganta? ¿Está desfogándose porque como no gatea necesita soltar la energía acumulada de alguna manera? ¿Pasará hambre? ¿Tendrá sueño? ¿Le habrá picado un bicho? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Le faltarán mimos? ¿O acaso le consentimos demasiado? Y la que más me duele de todas ¿será  que ya no es feliz?

El señor Google me ha dado su opinión varias veces, en varios idiomas, cuando le he preguntado de mil maneras posibles qué es lo que le pasaba a Mopito: “bebé 11 meses berrinches”, “baby tantrums at 11 months”, “rabietas en bebé”, “bebés irritables”, “bebés enfadados”. La opinión generalizada es que no hay mucho que hacer. Paciencia. Paciencia infinita.

Así que en esas estamos. Derrochando paciencia. Y eso que los que me conocen saben bien que yo no he gastado demasiada de ésta a lo largo de mi vida. Pero, oigan, no hay nada como la maternidad para descubrir virtudes escondidas. En cualquier caso, espero que no sea verdad eso que dicen de que la paciencia tiene un límite, porque hoy he sentido que estaba rozando el mío. Nos queda sólo un asalto en este lado del mundo y tengo que hacer unas fotos a la cuna y a otros enseres de bebé que adquirimos en su día al llegar a Buenos Aires para ponerlos a la venta y recuperar algo del dinero invertido. Pensando en ello, no he podido evitar que se me pasara fugazmente por la cabeza la idea de incluir a Mopito en la foto como reclamo y hacer un precio especial por el lote completo. Está claro que este pensamiento nunca debía haber salido de mi cabeza. Pero no he podido evitar compartirlo con Pedro. Y no le ha parecido mal del todo.

En fin, si conocen a alguien en Buenos Aires que necesite una cuna de viaje y alguna otra cosa, ya lo saben: SE VENDE.

21 comentarios:

  1. Paula, lo de la paciencia... ay, qué te voy a contar, yo soy MUY IMPACIENTE, lo quiero todo YA... así que mis hijxs son una escuela constante de meditación zen... sigo cada día tomando mis lecciones, no creas que ya las tengo aprendidas... Y ellos siguen pillando rabietas. No sé la razón. Tal vez es que, como dice el principito, tienen que ser muy pacientes con las personas mayores y a veces se hartan... Besos y suerte con la venta, jeje. ester

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    1. Jajaja, eso es verdad, los pobres tienen que tener una paciencia mortal con nosotros. Lo de las rabietas, la verdad es que no me lo esperaba taan pronto, pero bueno, desde luego uno se ejercita en la filosofía zen rápidamente. Dale unos besotes a esos bombones y también de parte de Pedro!

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  2. Aix...yo he aprendido que todo son fases, y que han de pasar. Si estás segura que no está malito, no le duele nada y no tiene sueño o hambre, a veces salir de casa es mano de santo.
    Nuestros bebitos se hacen mayores, y van sacando su carácter, van sabiendo lo que quieren o no, y nos lo hacen saber... Y qué te puedo decir, bienvenida al club, y paciencia!! ;)

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    1. Pues la verdad es que sí se nos ha puesto malito :( Cinco minutos después de escribir esto, cual castigo divino, se despertó con fiebre y mocos. Ay, su madre despotricando de él y el pobre para el arrastre. Así que nada, ejercitando la paciencia aún más si cabe.
      Un besote y gracias por comentar!

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    2. Espero que se ponga bueno pronto! Un beso

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  3. Ufffff... cómo te entiendo, compañera. Tengo un post pendiente sobre el tema. Y no creas que eres la única que tiene esos pensamientos ;) ¡Suerte con la venta!

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    1. Ayayaya, si es que son durillos. Menudo carácter que tienen los pichones de hoy en día. En fin, vamos aprendiendo poquito a poco a lidiar con estas cosas. Un beso rey!

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  4. Jajajaja me partoooo!!! Hay veces que dan gana de regalarlos, sobretodo cuando entran esas semanas de berrinches, pataletas y gritos. Yo le digo a Papidire que el niño está endemoniado una semana al mes, que justamente coincide con su cumplemes casi siempre. Y lo de tener paciencia, sí, pero hay veces que se agota y muchoooo. Un abrazo!

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    1. Sí, verdad? Hay veces que ni que te den un penique. Cuando el baby era más pequeño pasó una racha que era semana bien y semana mal... Luego fue extendiendo la duración de las fases. Y claro ya llevábamos una fase buena larga, así que toparnos de pronto con estos genios nos ha desubicado un pelín. Esperemos que pase rápido! Abrazos y gracias por pasarte!

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  5. jajaja, Paula, buenisimo tu post...cuántas veces he querido yo enchufar a mis hijas a casa de alguien para que me den un respiro? Y regalarlas...aunque no deberia decirlo en voz alta....poque yo era paciente pero mi paciencia se esfumó...o no sabía que iba a tener que ejercitarse tanto y está cansada no se...pero hay veces que...que uno se cansa.

    Animo!

    pd. Para vender las cosas, mercadolibre argentina...tiene muy bunea salida.

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    1. ¡Santa paciencia! Sí, a veces es innegable que pueden con nosotros.
      En Mercado Libre las compré y ahí espero revenderlas, espero tener éxito.
      Besotes!

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  6. Vaya pobrecito, espero que ya este mejor, un beso

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    1. Bueno, ahí vamos poquito a poco... Los mocos siguen omnipresentes pero ya no tiene fiebre

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  7. Ya me he puesto al día con tu blog :p
    Me gusta mucho cómo escribes y las cosas que cuentas! Da gusto leerte!! :)

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    1. Gracias! Da gusto tener estos lectores! Besotes guapa!

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  8. ¡Aish! ¡Qué difícil es aconsejar sobre estas cosas! Pq estas situaciones nos dejan al descubierto y demostrándonos que no sabemos nada sobre estos pequeños seres que tenemos en casa.
    Cuando Alexandra pilla una rabieta yo tb alucino pq siempre me había imaginado que eran cosas de niños más mayores. Mi pareja se desespera mucas veces y yo sigo creyendo firmemente en que la única respuesta válida sigue siendo el amor y la paciencia. Pese a que te entiendo perfectamente en que a veces parece que ésta se agota :S

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    1. Estoy contigo, pero no deja de ser un ejercicio agotador. Eso sí, me voy dando cuenta de que estas fases suelen ser consecuencia de que no entendemos lo que le pasa o lo que necesita en un momento concreto, porque como cambian tan rápido nos cuesta actualizarnos. Esta vez, por ejemplo, muchas de sus rabietas venían porque quería algo y no lo conseguía, así que decidimos rebajar un poco los "noes" y empezar a dejarle más cosas (esas que no le dejábamos sólo "por si acaso": los cuchillos y las tijeras lógicamente no). Pues oye, parece que ha funcionado y ya no se frustra tanto con los "noes". Pero bueno, me imagino que es un ciclo interminable, que se volverá a repetir y que al final es en eso en lo que consiste conocernos los unos a los otros.

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  9. ¡Ay, mi niña! Ahí estamos, entrenando virtudes ocultas. No deja de ser un consuelo que, más allá de la desesperación y del momento lotiroporlaventana, al final nuestros churumbeles nos hacen mejores personas.
    Besines,
    Rosana
    (Menos mal que me avisaste de que seguías por aquí, nenis! Pensé que habías abandonado este maravilloso blogui-espacio)

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    1. Aquí sigo, desahogándome como buenamente puedo de estos males del siglo XXI. Jajaja, lo del momento lotirporlaventana, la verdad es que es un momentazo. Pero una tiene que apretar los puños, tragarse las ganas y sí, en fin, hacerse un poquito mejor persona después de cada uno de esos momentos. Besos amore!

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  10. Pues sí, la paciencia tiene un límite, alto, pero lo tiene. Lo mejor de todo es que se "reinicia" enseguida.
    Por ejemplo, llevas más de una semana sin dormir más de 2 horas seguidas, y no más de 5 en total por noche, no paras durante el día y te sientes agotada física y mentalmente. Cuando ya crees que no puedes más, tu hijo te da la peor noche de todas, llorando (chillando más bien) durante más de 45 minutos seguidos. En ese momento le cogerías y le tirarías por la ventana, o te tirarías tú, o lo venderías por internet, o no sé cuántas ideas absurdas más que se te pasan por la cabeza. Y es en ese justo instante cuando deja de llorar, te acaricia con una mano la cara, te mira a los ojos y te dice, mami, abrázame. Y ya está, todo lo anterior se olvida, de un plumazo.

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    1. Es verdad y, por lo menos el amigo, como va por fases, nos deja siempre un tiempo de tregua (como ahora, que lleva ya unos días más majo que las pesetas) para recargar las pilas. Eso sí las fases malas a veces se te hacen eternas.

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