miércoles, 22 de octubre de 2014

De zombies y otras imágenes de la maternidad




Hace mucho, mucho tiempo, cuando mi amiga Rosana estaba embarazada, me contó de otra amiga suya que había escrito su tesis doctoral mientras balanceaba con el pie el moisés en el que descansaba su hijo. Esta imagen idílica se coló en mi cabeza con mucha fuerza, y cuando me quedé yo embarazada se convirtió en la Imagen. Estaba claro: mi maternidad y mi doctorado irían por ese camino. Entre aquella conversación y mi embarazo, mi amiga Rosana tuvo a su propio bebé, lo crió, se hizo varias estancias de investigación y dejó enfilada su tesis doctoral. Supongo que no tardaría mucho en darse cuenta de que aquello que imaginábamos no tenía ningún sentido. De hecho, ahora que lo pienso, recuerdo a mi amiga Rosana advirtiéndomelo. También la recuerdo cansada, estresada, corriendo de aquí para allá y algunas veces incluso desesperada. Pero daba igual porque a mí se me había quedado grabada a fuego la escena del moisés y todo lo demás resultaba anecdótico.

El otro día viendo el capítulo de una serie en la que los protagonistas habían tenido un bebé, me di cuenta de cómo el cine y la televisión contribuyen a esta idea falsa que nos hacemos de la maternidad. Los problemas que tenían para concebir habían hecho que el niño tuviera mucha más importancia narrativa antes que después del parto. Pese a todo, la primera temporada de la serie acaba con la madre feliz abrazando a su hijo recién nacido. Bien, pues en la segunda temporada el bebé sólo aparece de vez en cuando, sentado oportunamente en un columpio que se balancea o llorando durante unos breves segundos desde la cuna. Pero por lo demás los protagonistas siguen tan tranquilamente con sus vidas, con sus trabajos e incluso con sus escarceos matrimoniales (¿quién tendrá tiempo para eso en la vida real?).

Incluso en una famosa serie de zombies los protagonistas, inmersos en las vicisitudes que impone la supervivencia en un mundo apocalíptico, van matando zombies por la vida acompañados de una preciosa bebé, que siempre está limpia, bien comida, bien dormida y hasta bien conjuntada, y que apenas llora a pesar de andar todo el rato a la intemperie y de haberse pasado toda una temporada separada de su padre (su madre murió en el parto y luego se la comió un zombie, pero eso es otra historia).

Pues bien, ahí va una advertencia para los que aún no sois padres: no os dejéis engañar, los bebés no son así. Cuando aparecen, se convierten en la trama principal: todas las demás quedan supeditadas. El llanto de un bebé no es música ambiental: es más bien como una ópera que lo inunda todo. Los bebés no se pasan la mayor parte de su tiempo tranquilamente columpiados en una sillita o plácidamente tumbados en una cuna. Los bebés reclaman atención constante, son cansados, son estresantes e invaden física y mentalmente todo tu tiempo. Eso no quiere decir que no se puedan hacer otras cosas, incluida una tesis doctoral. Pero no de la forma tranquila y armoniosa que generalmente tenemos en mente, sino a base de esfuerzo, de luchar contra el agotamiento y con muchísima organización.

Aunque hay una cosa que sí que es cierta: después de parir una se siente como si se la hubiera comido un zombie.

24 comentarios:

  1. ¡Qué grande el post! ¡Y cuánta razón! Las pelis y series siempre nos venden una situación idílica que nada tiene que ver con la realidad del común de los mortales. A no ser que seas un ricachón, y tengas una nanny que te cuide al bebé mientras tu sigues con tu vida como si no hubiese pasado nada. Y oye, qué pena me dan esos niños...
    ¿Cuál es la primera serie de la que hablas? Nosotros siempre pensamos lo mismo con The Walking Dead. Pero nos tiene tan intrigados y pegados al sofá que pasamos por alto todas las incoherencias de su guión :-))

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    1. La primera es Masters of Sex, es una serie inspirada en la historia real del primer estudio serio que se hizo sobre sexualidad humana. Está ambientada a finales de la década de los cincuenta. A nosotros nos ha enganchado mucho.
      Y Walking Dead, pues ya ves, seguramente lo del bebé sea la menor de sus incongruencias (en general, aunque no impolutos, van todos bastante limpitos para llevar la misma ropa desde hace años y estar continuamente restregándose mierda de zombie para pasar desapercibidos). Pero a nosotros también nos tiene pegados al sofá. Besotes!

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  2. ¡No tengo palabras! :-))
    Gracias por hacerme famosa.
    Rosana (la que sale en el blog de Paula)

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    1. Anda, tú no me necesitas a mi para lanzarte al estrellato que con esa belleza, inteligencia y simpatía te bastas y te sobras. Besotes reina :-*

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  3. jajaja, buenisimo...toda la razon que nos engañan en la tele. TODAS las series con bebes "semi protagonistas" tienen bebes que se crian solos. JA! nada parecido! Me has hecho reir...buenos dias!

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    1. Yo alucino cuando los dejan ahí tan tranquilos en la cuna, en la mecedora o donde sea y a ¡hala! a tirar millas

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  4. ¡Cuánta razón! Por ejemplo en Friends, la hija de Rachel y Ross (han pasado 10 años, no creo que se pueda considerar spoiler) se cría prácticamente sola, con apenas un par de lloros en las dos temporadas que está.
    Eso sí, en Sexo en Nueva York, cuando Miranda tiene al bebé sí que te transmite durante un montón de capítulos el gran agobio que puede ser tener un bebé y el no saber qué hacer ni cómo conseguir que deje de llorar.
    Muy buen post ;)

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    1. Uyys, yo me he pasado un poquito con los spoilers, I am afraid.
      Tienes toda la razón, la nena de Ross y Rachel se las apaña la mar de bien ella sola mientras sus padres no paran de hacer el chorras. Alguna vez me he acordado de la escena en la que Rachel se reincorpora al trabajo antes de tiempo después de la baja, y oye, qué bien se apañan todos ante una decisión tan improvisada.
      Sexo en Nueva York la he seguido menos, pero me da la sensación de que al final eso son como mucho tramas de uno o dos capítulos, o quizás de una temporada y luego los protas siguen con su vida como si nada, como si esto no fuera ya para toda la vida.
      Gracias por comentar! Un besazo!

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  5. Jajaja que bueno, en el extreno de la 5ª temporada de The Walking Dead lo hablábamos Papidire y yo, ¡la niña nunca llora! están matando zombies con ella a cuestas y la peque tan pancha. Por no hablar de que siempre va calladita para no levantar sospechas. El otro día en una fiesta sorpresa para una amiga Vikingo metió un grito cuando apagamos las luces y nos delató a todos...¡eso es tener un bebé real! Y sí, el cine y las series contribuyen a que nos creemos una idea sobre la maternidad que para nada corresponde a la realidad. Esa viene después de parir, y cae con alegría y a plomo sobre nosotras. Un besazo.

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    1. Jajaja, el don de la oportunidad! Con aplomo y dureza, si señora. Yo ahora lo pienso y me digo ¿pero de qué guindo me había caído yo? ¿Cómo podría creerme en serio que iba a escribir la tesis con el niño tranquilamente mecido a mis pies? Ayns, qué incencia!
      Muchos besos y gracias por pasarte!

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  6. ¡Cuánta razón tienes! Como nos comen la cabeza con imágenes que son del todo irreales. Luego llegan las frustraciones pq nuestras vidas no se parecen en nada al imaginario que guardamos en nuestra cabecita y cuando eres madre es desgarrador el choque total entre realidad y fantasía...

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    1. Pues sí y eso que esto también nos lo advierten ¿eh? Pero de alguna manera conseguimos hacer oídos sordos y quedarnos sólo con las imágenes bonitas con las que nos bombardean a diario. Besazos!

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  7. jajaja, totalmente cierto, siempre lo pienso cuando veo esas escenas en la tele, ¡ya les vale! Después las ingenuas madres nos lo creemos y nos llevamos el sofocón. ¿Hablabas antes de Friends? Porque me ha recordado muchísimo. En esas series tener un bebé es como tener un perro, lo sacas a pasear y punto.

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    1. Totalmente! A mi me llama especialmente la atención el momento en que los dejan en la cuna: los colocan allí, enfocan una imagen del niño sonriendo, luego el prota le suelta un speach muy transcendetal sobre la vida, y luego apaga la luz y sale del cuarto y el niño se queda ahí tan pancho preparado para echar su cabezadita. Eso para mi es ciencia ficción! Un besote!

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  8. Hola! Acabo de encontrar tu blog. Me encanta esta entrada. Y después nos creemos que lo hacemos fatal porque nuestros hijos no son así de tranquilos y callados...y por no hablar de los mitos del parto, pero eso ya da para otro post. Me quedo por aqui

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    1. Jaja, pues sí, lo del parto da para otro post, que parece que se les va a caer a todas el bebé en el ascensor.
      Bienvenida y muchas gracias por tu comentario!

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  9. Cuanta razón tienes, y eso sin ser bebés de alta demanda...

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    1. Pues sí, aunque sean de demanda tirando a bajita, con ellos rondando qué difícil es siempre trabajar.
      Gracias por pasarte!

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  10. Me parto! Estoy con mi bebé de 17 meses y a 2 meses de tener que entregar la tesis. Y mi bebé es de alta demanda. Veremos qué sale!

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    1. Ole, ole! Bienvenida al club! Oye pues no dejes de contarnos cómo va la cosa. Un beso!

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  11. Eso pensaba yo con la oposición. Tenía clarísimos que lo mejor que me podía haber pasado era quedarme embarazda, porque así los 4 meses de baja los aprovecharía para estudiar ¡¡¡¡ilusa!!!!
    Pero se ve que no aprendí lo suficiente, y aquí estoy, con otro proceso de oposiciones a punto de celebrarse y con un parto de por medio, jejeje.

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    1. Si es que somos unas ilusas. Yo también pensaba, "pues mira qué bien, cuatro meses más que me pagan además del paro para poder acabar la tesis tranquilamente". Jajaja, y ahora me río por no llorar. Pero bueno, la verdad es que no daría marcha atrás por nada del mundo.
      Encantada de tenerte por aquí! Un besazo!

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  12. Como me dijeron en mi post sobre este mismo tema TPR (toda la puta razón).
    Si la ficción fuera más realista la trama de todas las series se centraría en el bebé. Pero cabe decir que en Masters of sex no afecta el bebé porque el sr. Masters pasa de su hijo como de la mierda, y ahí justifica que para él la vida no ha cambiado, porque hace como que no existe.

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    1. El señor Masters pasa pero que mil de su hijo. Y además es un tipo de lo más desagradable. Y la familia tiene niñera o a la abuela metida en casa todo el día. Pero aún así, la señora Masters está siempre ocupadísima con cosas que poco tienen que ver con sus retoños. Y de vez en cuando se ve al bebé por allí tan tranquilo en su cuna, en un balancín, que se lo lleva para aquí y para allá para espiar al tiarrón que le mola. En fin, que parece más un muñeco que un niño.

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