viernes, 12 de septiembre de 2014

Cafés de Buenos Aires




Hay que esperar una larga cola para entrar en el famoso Café Tortoni y nosotros nunca esperamos colas, así que seguimos andando por la Avenida de Mayo, atravesamos la Plaza del Congreso y nos adentramos en el barrio de Balvanera. En la esquina de Rivadavia y Rincón se alza el bohemio Café de los Angelitos de cuyas paredes cuelga la historia del tango y con ella la de la ciudad. Aunque el Café de los Angelitos también guarda algo de nuestra propia historia. Lo visitamos en otra vida, más despreocupada y fácil. Entonces nos sentamos en una mesa amplia junto a la ventana, desperdigamos nuestros libros por la superficie y disfrutamos de esa sana costumbre porteña que consiste en dejar pasar las horas en el bar delante de un café, o quizás de dos, leyendo un buen libro. 

Desde luego, las cafeterías de Buenos Aires invitan a ello. En ellas el teatro se convierte en librería y la librería en Café, y el Café otra vez en teatro y el teatro en librería. En todas sirven el té y el mate, con facturitas rellenas de dulce de leche, apple strudel y algún brownie. A veces también ofrecen la cena. Sandwiches de miga y empanadas, ñoquis y raviolis, milanesas y otras especialidades regionales. Y con la cena llega el espectáculo a los Cafés de Tango. Las cafeterías bonaerenses son así, invitan a quedarse: uno llega a desayunar y se marcha de madrugada. Lástima que el café lo sirvan siempre aguado.

Esta vez no leímos en el Café de los Angelitos. Pedimos la merienda, un trozo de pastel de limón con el que Mopito se relamió los labios. Las señoras de atrás le hacían cucamonas y él les dedicaba extravagantes sonrisas. Trepaba por mis piernas, hasta llegar a mis hombros y luego pretendía seguir trepando por mi coronilla, desde donde se lanzaba al vacío en un salto mortal para terminar cayendo otra vez sobre mi regazo. Al final de la tarde salió a tocar el acordeonista y todo el mundo aplaudía y Mopito también aunque varios minutos más tarde, cuando todos habían parado ya. Definitivamente, la vida ahora es algo más complicada que la última vez que visitamos los Angelitos. Pero infinitamente más divertida.

12 comentarios:

  1. La vida es diferente y solo hay que saber buscar momentos para todo. Mataría por un rato leyendo un libro tranquila en una cafetería así, pero seguro que desearía ver a mi pequeño pronto, así que me adapto a las circunstancias de esta nueva vida. Tarta de limón mmmmm! Un besazo!

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    1. Sí, hay que adaptarse y saber buscar momentos para todo... Pero cómo me cuesta a mi ahora encontra un ratito para leer! Un besazo!

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  2. Un cafe de esos que duran horas...mmmm...que tiempos! Pero estoy contigo..ahora todo es mas divertido!

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    1. Muchísimo más divertido... Si no fuera así, menudo horror: sin dormir y encima aburridos!

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  3. más complicada y cansada, sí, pero efectivamente mucho más entretenida.
    yo ando un poco como pollo sin cabeza estos días porque victor ha empezado a ir a la guarde tres horitas por la mañana y ahora noto la casa tan vacía... es un sentimiento encontrado entre "por fin tiempo" y "qué silencioso está todo"...
    un beso

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    1. Como te entiendo... El "ni contigo ni sin ti" es otro de los sellos de identidad de este amor amoroso que nos enseñan a profesar los hijos. A ver si nos cuentas algo en el blog de esa experiencia guarderil!

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  4. Lo bueno de estos peques es que nos vuelven a llenar la vida de primeras veces. Serán más o menos intensas, más o menos divertidas, pero mantienen la ilusión de la primera vez. (Muero por visitar Buenos Aires, por cierto) ;-)

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    1. Buenos Aires es una ciudad fascinante. A muchos turistas no les gusta porque no es una ciudad de monumentos y los que hay son en general bastante feos. Pero si te gustan los mercadillos, los libros, el teatro, las cafeterías, el tango y los rincones con encanto es un sitio excepcional para pasar una temporadita. Aunque los niños siempre complican un poco implicarse en estas actividades (nosotros al teatro sólo hemos ido al teatro para bebés, que para autoengañarse está muy bien, pero definitivamente no es lo mismo... Y me temo que me voy a quedar con las ganas de repetir en una milonga). Un besaco rey!

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  5. ¿Se me ha borrado el comentario? Bueno, era una queja de que aquí no puedo disfrutar de locales así como los que describes :(

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    1. Jajaja, queda consignada tu queja! La verdad es que yo no he visto Cafés así de "vivos" en ninguna parte. En Madrid quedan un par de Cafés antiguos con encanto y algún que otro local nuevo interesante (a mi me gusta mucho Tipos Infames), aunque bastante amenazados por los Starbucks, pero nada que ver con la rica cultura de cafeterías bonaerense.

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  6. Me han hablado tanto de las preciosas cafeterías de Argentina! Como he hecho formación con Laura Gutman he conocido a unas cuantas argentinas, y siempre presumen de ello. Pero por lo que explicas, no se quedan atrás... Qué envidia...

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    1. Son una maravilla, sobre todo porque están muy vivas, esconden una riqueza cultural increíble.

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