martes, 17 de junio de 2014

El gato, el elefante y las ranas




Cuando recuerdo la historia de cómo han acabado formando parte de nuestra familia un gato, un elefante y dos ranas, me doy cuenta de la poquita idea que tenía yo de cómo iba a ser esto de la maternidad. El tema de dormir a un bebé era uno de los que me tenía más despistada. En mi cabeza la cosa no daba para mucho: cuando el niño tuviera sueño, lo arrullaría un par de minutos, le cantaría una nana y lo metería en la cuna donde se quedaría tan tranquilo. Sobre el colecho no recuerdo haber tenido una opinión muy elaborada. Supongo que pensaba que dormir con tu bebé al final era una decisión personal. Pero mi voluntad era firme: yo seguiría compartiendo la cama únicamente con Pedro.

Sin embargo, la realidad se impone casi siempre a base de golpes. Las tomas al principio eran interminables y tumbada en la cama de madrugada, con el niño al pecho, era incapaz de mantenerme despierta. Así que me dormía y Mopito, recostado a mi lado, también se dormía. Y cuando se despertaba reclamando la otra teta, me daba la vuelta y me decía a mí misma: “esta vez sí, aguantaré despierta”. Así empezó todo.

A mi padre nunca le pareció normal esto de que durmiéramos con el niño y un día decidió consultar a los oráculos. Y los oráculos le contaron la historia de unos muñecos llamados doudous o dudús, ligeros y suaves, de aspecto parecido a un trapo. Yo tenía que dormir un par de noches con uno de estos muñecos para que se impregnara con mi olor. Después debía colocarlo cerquita del niño, en la cuna. Así llegaron a casa el gato y la primera rana. Seguimos las directrices de los oráculos y al principio no funcionó. Pero luego sí. Y flipamos mucho. Sólo había que colocar al niño estratégicamente, abrazando al dudú y con su nariz rozando la tela. Tras el éxito, la familia se amplió con el elefante, y algunas semanas después se completaría con la segunda rana, un regalo de mi buen amigo Manu.

Aunque ninguno de estos bichitos ha conseguido que el churumbel se duerma solo, nos han servido para depositar al niño ya dormido en la cuna: el influjo mágico del dudú evitaba que se despertara a los dos segundos. Además han sido un complemento perfecto para ese complicado proceso denominado “hacer el ninja” que ya he descrito en otro lugar. El muñeco funciona aquí como sustituto de la teta cuando la teta necesita un poco de espacio para sí misma.

8 comentarios:

  1. No había escuchado hablar nunca de estos peluches :-S Aunque si te digo la verdad, ahora hasta me sentiría raro sin Maramoto en la cama. Creo que lo íbamos a pasar nosotros peor que ella :-)) ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me parece que no tienen el mismo efecto con bebés más mayorcitos. Con Mopito la magia ahora ha disminuido considerablemente. De hecho, antes dormía media noche en la cuna y media en la cama, pero desde que volvimos de Londres la cuna se ha convertido en diván de noche :-)
      Cuando asumes que es lo que hay es cuando empiezas a apreciar el lado bueno: despertarte todos los días con dos ojos enormes mirándote y una sonrisa radiante no tiene precio!

      Eliminar
  2. Nosotros tambien tenemos muñecos de estos, la verdad es que son mano de santo!! Y tambien tenemos una gran colección!!

    ResponderEliminar
  3. Son geniales! Y además muy gustosos!

    ResponderEliminar
  4. Nosotros tenemos pensado hacer colecho, pero bueno es saber que existen estos muñecotes por si tenemos que cambiar de estrategia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son 100% compatibles con el colecho. Nosotros conseguíamos meterlo en la cuna la primera mitad de la noche y luego lo pasábamos a la cama. Hablo en pasado porque ahora ya duerme toda la noche en la cama... Pero los muñecos nos siguen sirviendo para dejarlo un rato dormidito el solo. Un besote!

      Eliminar
  5. Pues acabo de enterarme que con Peque no funcionó porque nunca se me ocurrió tener el trapito ni el peluche durmiendo conmigo un par de noches ¡¡con el segundo no me pasa!!
    Gracias por el consejo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver si te funciona, ya nos lo cuentas... Como en todo, dependerá mucho de cada niño...

      Eliminar