lunes, 19 de mayo de 2014

Diccionario crítico-festivo de la maternidad: Capítulo I



En los últimos tiempos, en el seno de mi familia hemos acuñado algunas expresiones propias que me gustaría explicar a continuación. Así, si algún día se popularizan, podremos reivindicar su procedencia.

Abuelear: Comunicarse mediante gestos y sonidos a través de una videoconferencia internacional por Skype, Gmail u otras plataformas similares, con los abuelos de una criatura. La conversación suele comenzar con un “¡Te oímos muy entrecortado!” o un “¡Uy! Que se ve como borroso, ¿no?”. En este tipo de comunicaciones, los padres de la criatura suelen ejercer un papel de simple intermediario entre ésta y sus abuelos. No es infrecuente que los incrédulos abuelos soliciten que la criatura ponga en práctica en vivo y en directo algunas de las últimas destrezas adquiridas por ésta (por ejemplo: darse la vuelta, comer con cuchara, parlotear, etc.). Esta expresión es mía, y desde aquí me gustaría lanzar un deseo al mundo: ¡Que alguien explique de una vez a esos abuelos qué es un pixel!

Irse pa’ Vallecas: Ponerse de parto, dar a luz, alumbrar, parir, traer al mundo a una criatura. El origen de esta expresión familiar procede de la elección del hospital en el que nació Mopito, el Infanta Leonor, situado en el popular barrio madrileño de Vallecas, vecino del barrio de San Blas en el que habitamos actualmente. Esta expresión fue acuñada por mi madre, que durante las últimas semanas de mi embarazo cada vez que descolgaba el teléfono me preguntaba “¿Ya estás en Vallecas?”.

Hacer el Ninja: Expresión que debemos al Padre Cholón y que describe la complicada acción de dejar al churumbel oportunamente dormido sobre la cama y darse a la vida loca. Esta acción consta de varios movimientos: 
1) Arrimarse al churumbel en cuestión y dejarle que succione a gusto el pechamen hasta que caiga dormido. 
2) Con mucho cuidado, apartar esa pierna y ese brazo con los que la criatura, cual astuto pulpo, se aferraba a nuestro cuerpo tercamente. 
3) Deslizar un dedo entre el pezón y la boca para desprenderse del polluelo (¡y ser libres por fin!). 
4) Volver a empezar desde el principio (paso 1) porque el muy jodío se agita nervioso en cuanto siente que se le escapa el pezón de la boca. 
5) Ahora sí, esperar unos segundos a su lado y empezar a incorporarse. 
6) Tumbarse rápidamente otra vez y volver a repetir todos los pasos anteriores porque el pichón se revuelve de nuevo. 
7) Por fin, terminar de incorporarse, salir poco a poco de la cama, parapetar al durmiente entre unos cuantos cojines (no vaya a ser que se ponga a dar volteretas y haga esa demostración que no quiso hacer antes, cuando “abueleábamos”) y escabullirse de la habitación. 
8) Beberse una cerveza para celebrar que ¡por fin duerme! (y beberla rápido porque nunca se sabe cuándo se volverá a despertar). 
NOTA: con frecuencia este proceso se atasca en los puntos 4 y 6 o se ve interrumpido en algún momento entre el punto 1 y 7 por la dificultad que entraña mantenerse despierta y alerta en el transcurso del mismo. 

Continuará...


8 comentarios:

  1. jajajaja irse pa'vallecas me ha encantado

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  2. Jajajajajajajajajajajaja!! Que me he reído, me he reído, Paula!
    Deseando que sigáis ampliando el disionario, oyesss.
    Besos gordos!
    Rosana

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  3. Estas frases familiares que buenas son!!!! El ninja brutal!!!

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    1. Sí! Seguro que ya has empezado a "hacer el ninja" sin saberlo ;-)

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  4. Jejejeje, yo creo que tengo un doctorado en Hacer el Nija.

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    1. Sí, a mí afortunadamente cada día se me da mejor y es más corto todo el proceso... Toco madera para no gafarlo!

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